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6.23.2007

Paez 005: "Cadaver Exquisito"

Busco mi piedra filosofal
en los siete locos, en el mar,
en el cadáver exquisito al no tener piedad,
en la quinta esencia de la música.

Dentro mio, en el amor y el odio
tener que pensar (que pensar)
preferiría tu sonrisa, a toda la verdad,
avanzo un paso, retrocedo,
y vuelvo a preguntar, que no cambie
para no cambiar jamás.

Todo es imperfecto amor y odio.“

Cadaver Exquisito – Fito Páez


No sé si cuando escribo veo las cosas más claras.

A veces no escribo porque no tengo ganas y no quiero forzarme a hacerlo como cuando me monto en la bicicleta fija a hacer ejercicio de día por medio sin que me detenga lo cansado que venga del trabajo. A veces no quiero poner en palabras lo que pienso y sospecho durante el día mientras corrijo los errores de la supervisora de la oficina y de mis compañeras de trabajo y maldigo la hora en que llegué a mi trabajo. A veces escribo cuando no aguanto más y quisiera salir corriendo a Buenos Aires o Sevilla, a algún lugar que no conozca, adonde todo sea nuevo y diferente (al menos para mí), adonde sea más fácil empezar sin que yo ni los demás conozcamos o nos importe nuestros antecedentes.

A veces me duele decir la verdad o aceptar mi verdad.

A veces quisiera gritar que me hace falta la compañía de los demás, que no la paso bien al estar solo, que no tengo nada que esconder y que no quiero nada más que estar alejado de mis amigos y de mi familia. Sin embargo, no sé si nadie me escucharía

2.02.2007

Paez 004: "Sable Chino"

"y ya no entiendo a quién le hablo
él y yo vivimos aquí
él se enamora y yo le hago preguntas
una luna en el corazón
y un sable chino afilado en la punta.
Ya no me importa quien soy
si un mal parido, esquizofrénico de hoy
o un guerrillero, militante de qué...?

El y yo quienes somos
El escribe y yo estorbo
y el saxo le chorrea de odio."
Del 63

A veces cuando leo lo que escribo, siento enojo y pena porque sé que no alcanzo a expresar lo que deseo. Tal vez haya que simplificar este ejercicio y contar los sucesos del día nada más.

Quizá el problema sea el lugar en que me encuentro tanto físicamente como mentalmente y que ya no quiero estar más ahí y que por lo tanto calzo mal en todo lado. Sin embargo, no estoy ligado a un país, a una ciudad, a una casa, a una mujer, a un hijo, a un trabajo o a una profesión. El día que mi padre muera no estaré ligado a una familia tampoco ya que mi madre y mi abuela han muerto también y los otros familiares de sangre que quedan no creo que les importe mi suerte o no lo han demostrado. Ante todo es una cuestión de escoger de manera efectiva, de no repetir los errores de antes, de aprovechar la coyuntura actual.

Aquí Jorge Marín Hernández le preguntaría a C o a JMH si lo tuyo no es una cuestión de sentirse culpable de haber sobrevivido más tiempo del calculado y de no haber hecho nada cuando otros habrían hecho más que vos con esos minutos de más. Sabés bien que no has hecho más que perder el tiempo porque el burgués principio de sobrevivir, de acumular años y cosas siempre te dio asco y no es parte de la herencia de los tuyos y por eso experimentás ganas de vomitar cuando te ves en el espejo con esas libras de más, que más por ejercicio no desaparecen. Sabés bien que no estar ligado es también estar solo y ese problema nunca fue parte de tus planes. Ahora, no tenés el lujo de equivocarte otra vez. Tené cuidado.

1.06.2007

Paez 003: “Ciudad de pobres corazones”

En esta puta ciudad todo se incendia y se va,
matan a pobres corazones.

En esta sucia ciudad no hay que seguir ni parar,

ciudad de locos corazones."

Ciudad de pobres corazones - 1987
El jueves le confesé casualmente a una compañera de trabajo que yo nunca podría ser feliz en esta ciudad. Mientras iba en el autobus para la casa me di cuenta que ella, blanca, de ojos azules y de cabello rubio artificial, no puede entender porque yo no puedo encontrar aquí en esta ciudad lo que busco y quiero.

Quizá por eso no le pude decir en el momento que mi experiencia en este país esta marcada por mi raza, mi cultura y mi etnia, es decir, está racializada. Soy capaz de interpretar la realidad, en la medida que esto es posible para cualquier persona, a través de los ojos de los blancos y de otros excluídos, como yo, de entender y de aceptar que no todos tienen que querer lo que quiero yo ni yo debo desear lo que otros desean. Sin embargo, 99 por ciento de los blancos no han aprendido a entender la realidad a través de las experiencias de otros y este es el privilegio racial que tienen por ser el grupo dominante y mayoritario de este país.
Diría que dar la bienvenida a la pluralidad del ser y a la multiplicidad del deseo son aspectos que hacen posible conocer la libertad. Hay muchos con buenas intenciones que endurecen su comportamiento al pensar que las cosas solamente pueden ser de una manera y hay otros que no les importa el precio que ellos y otros paguen para lograr el carácter únivoco de su visión.
Mi compañera de trabajo no me puede entender porque yo no quiero acumular cosas frías y muertas, que no le podré legar a nadie. Entre más cosas tengo, más vacío me siento. Por eso hace tiempo solamente adquiero lo necesario. Tener algo solamente importa si lo puedo compartir con otro. Por eso quisiera que todos probaran mi pan. Debemos romper con el rito vacío de la sociedad capitalista moderna de nacer, consumir y morir.
Quizá lo mejor sea que aprendamos a compartir experiencias, como una comida hecha en casa, una canción o poemas favoritos o estar juntos nada más.